Myths in Yareah magazine

November 7, 2010

Batalla de Bailén: el cautiverio de la Cabrera.

Filed under: cultura — Tags: , , , , — isabeldelrio @ 12:01 pm

Batalla de Bailen, por Casado de Alisal

La primera gran victoria que el ejercito español pudo infringir a las tropas de Napoleón se produjo en Bailén (Jaén) el 19 de julio de 1808. Un ejército de unos 27.000 soldados españoles, reclutados deprisa y con mala instrucción, derrotó a los disciplinados franceses (al mando del general Dupont) gracias al genio militar del general Castaños.

La victoria española tuvo consecuencias muy negativas para el ejército francés. La noticia se extendió por toda la península y forzó al rey que Napoleón había impuesto en Madrid, su hermano José I Bonaparte (“Pepe Botella”), a huir a Francia. Además se ponía en duda la famosa invencibilidad de los franceses. El propio Napoleón tuvo que acudir en persona a la península con un nuevo y numeroso ejército para consolidar su dominio y reponer a su hermano en el trono. A los españoles por el contrario les sirvió de motivación para continuar luchando organizadamente y por medio de “guerrillas” (pequeñas partidas de hombres que asaltaban correos y destacamentos por los desfiladeros de la montañosa España en colaboración con los lugareños).

Pero qué pasó con los presos franceses que el general Castaños había hecho: unos 18.000 hombres. Tuvieron diversa suerte. Los oficiales y militares de más alta graduación, como Dupont, fueron llevados a Francia, donde fueron víctimas del enfado de Napoleón por haberse rendido como “cobardes” (Dupont fue encarcelado, degradado y sus posesiones confiscadas). Un grupo de unos 4.000 prisioneros fueron llevados a las Islas Canarias, donde terminaron rehaciendo su vida e integrándose con la población nativa. Pero unos 9.000 soldados, la gran mayoría, fueron llevados a la isla de Cabrera en el archipiélago Balear.

Por aquel entonces la isla no estaba habitada y no tenía fauna para cazar. Debían llevarles la comida desde Mallorca pero los mallorquines se negaban con frecuencia y hubo periodos en que no apareció ningún barco con alimentos durante dos meses.

Los franceses, en aquel primer campo de concentración de la historia, esperaban ser intercambiados por soldados presos españoles, pero Napoleón se negaba a estos intercambios y allí permanecieron hasta el fin de la Guerra de la Independencia en 1814.

Hubo situaciones de canibalismo y se comían sus propias heces. Trataban de ingerir plantas de la isla pero muchas resultaban venenosas y las crónicas hablan de que echaban sus propias ropas al agua caliente para dar algún sabor a la “sopa”.

De cada cuatro presos que llegaron a Cabrera murieron tres, sólo sobrevivieron unas 3.600 personas de las que habían sido allí abandonadas y de otros presos que fueron engrosando el contingente dentro del contexto de la guerra. La Cabrera no ha sido habitada hasta finales del siglo XIX (una familia comenzó a plantar allí vid e hizo unas bodegas).

Artículo por Isabel del Río (autora de la novela Ariza y del ensayo Las Chicas del Óleo) http://www.isabeldelrio.es

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