Myths in Yareah magazine

January 28, 2010

Caín y Abel por Martín Cid

Filed under: cultura — Tags: , , , , , — isabeldelrio @ 12:15 pm
https://i2.wp.com/www.martincid.com/imagenes/fotos/DSC_0682.JPG
Hermanos, queridos hermanos: Caín y Abel
 ¿Realmente le quería? No se puede decir, tampoco negar. Hinqué suavemente el cuchillo en su costado y la sangre brotó plena. Le miré a los ojos
 
 

antes de morir una vez más. Sí, algo dentro de mí se marchaba con él, con la mirada lenta del que no se arrepiente. ¿Existe acaso mayor ostentación? Con mi cuchillo no le mataba a él, pobre cordero hinchado, pobre animal enfermo… le mataba a él, a mi padre y a los que han de nacer. Con este cuchillo  que se desliza eterno y desgarra sus entrañas. Sí, le quería y nunca más volvería a sentir semejante placer.

Ahora te lo arrebato, todo y nada y así las generaciones que habrán de venir recordarán mi nombre y así los malditos llevarán mi nombre y mi marca: Teth. ¿Mi condena? Este cuchillo me libera y este cuchillo te libera, culpable hermano mío, siempre tácito acusador, tan perfecto tan humano que ahora mueres y te ahogas y siento como tu sangre llena pulmones y garganta. Bésame ahora, hermano, bésame siempre y sentiré también tu sangre y la mía juntarse por última vez. ¿Ya te enfrías, hermano? No mueras aún y concédeme la dicha de verte mil veces morir de nuevo, mi instante pleno. Por esto nací y para este momento he vivido siempre. ¿Aún respiras, bastardo? ¿Aún vuelves a mirarme con tus ojos virtuosos? No hubo en el mundo peor hombre que tú y por ello ahora me convierto en héroe. ¿Maldito? No, porque seré expulsado como tu pueblo será expulsado, porque he matado como los hijos de tus hijos también matarán, porque fui envidioso como tú mismo envidiaste a tu padre e intentaste superarle a base de virtud y desidia. ¿Existió peor hombre que el que se negó a ser hombre? Bésame otra vez, hermano mío, bésame hasta que te enfríes y bésame más allá, porque nunca amaste a nadie y nunca a nadie yo amaré más que a tu sangre. Ya te agotas, ya te ahogas, ya frío te desmoronas y la sangre corre entre mis dedos cálidos, bellos, humanos. ¡Qué feliz final para ti, hermano! ¿Soñaste alguna vez convertirte en héroe, tú… el más vil entre los hombres? Ahora yo te entrego la eternidad y me ofrezco eterno y sano y. Ya se fue tu último aliento, ya te fuiste, hermano mío.
 Y ahora, tú y yo, por fin fuimos uno, hermanos.
 Y el mundo entero recordará tu nombre.
 Y el mundo entero recordará mi nombre.
 Llamadme Caín.

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